“Mi motivación para estudiar arquitectura nació del deseo de crear espacios que pudieran tener un impacto en las personas”.
Las cocinas tienen una escala perfecta
Al estudiar arquitectura, me di cuenta de que algunos proyectos a gran escala no me permitían enfocarme en los detalles de la manera en que me gusta. Las cocinas, en cambio, tienen una escala perfecta para eso: permiten un análisis profundo, un diseño específico y una ejecución detallada. Puedo crear algo de alta calidad que refleje las necesidades únicas de cada cliente.
Mi trayectoria
Empecé a trabajar desde sexto semestre, lo que me dio la oportunidad de acumular experiencia durante ocho años antes de fundar mi propio negocio. Durante ese tiempo, pude involucrarme en proyectos de distintas escalas y complejidades. Tuve la oportunidad de trabajar en proyectos de triple A, donde la calidad de los acabados y la relación cercana con los clientes eran primordiales. También trabajé en proyectos de interés social, donde el reto era optimizar los espacios al máximo y enfocarse en la funcionalidad para crear espacios dignos y eficientes.
Oportunidad de negocio
Cuando empecé, la tendencia en el mercado era importar cocinas europeas. Y, aunque admiro profundamente el trabajo detrás de esas marcas, también veía el potencial en México, donde contamos con una calidad impresionante en diseño, materiales y mano de obra. Muchos de los sistemas y herrajes ya estaban disponibles aquí, y me parecía claro que nosotros también podíamos crear cocinas de alto nivel.
A lo largo de mi carrera he explorado diferentes áreas, desde el diseño de interiores y remodelaciones de departamentos, hasta el diseño de una escuela sustentable para una fundación. Este último proyecto fue especialmente inspirador y retador, pues toda la infraestructura estaba pensada para ser ambientalmente responsable.
Cada uno de estos proyectos ha sido una pieza clave para comprender no solo el quehacer de mi negocio, sino también la importancia de abordar cada proyecto con sensibilidad y adaptarme a las necesidades específicas de cada cliente.
Mi proceso creativo
Cada diseño que realizamos en mi equipo y yo está pensado para provocar una experiencia en quienes habitan el espacio. No solo es un tema de estética; se trata de entender cómo se va a vivir en ese lugar, qué actividades se desarrollarán y cómo se integrarán al entorno. A partir de eso, me enfoco en encontrar remates visuales y puntos focales que lo hagan especial. Me gusta incorporar materiales que sean agradables no solo a la vista, sino también al tacto, como la madera y las piedras naturales.
Mi proceso creativo
Comienza siempre conversando a profundidad con el arquitecto o el cliente para comprender sus necesidades y expectativas. No podemos diseñar una cocina sin entender a fondo cuál será su función: cómo se usará, quiénes la utilizarán y qué tipo de ambiente se quiere crear.
También es esencial analizar el espacio en términos de iluminación, distribución y características del entorno, como si es un espacio abierto o cerrado. Otro factor importante es conocer la personalidad de los clientes, si son personas sociables que buscan una cocina como un área de convivencia o si prefieren un espacio más privado. Todo esto permite construir una visión conjunta.
También es esencial analizar el espacio en términos de iluminación, distribución y características del entorno, como si es un espacio abierto o cerrado. Otro factor importante es conocer la personalidad de los clientes, si son personas sociables que buscan una cocina como un área de convivencia o si prefieren un espacio más privado. Todo esto permite construir una visión conjunta.
Un futuro con mayor conciencia
La innovación es esencial, pero creo que el verdadero reto está en lograr que cada producto tenga una vida útil lo suficientemente larga como para ayudarnos a reducir nuestro consumo. Esto implica no solo pensar en diseño desde la estética, sino también en la durabilidad y el uso responsable de los recursos. ¡Que el diseño nos haga más conscientes sobre nuestro consumo!
La sostenibilidad en nuestro trabajo
La sostenibilidad es un tema muy importante para mí. Aunque como empresa especializada en cocinas no fabricamos desde cero, ponemos mucho cuidado en investigar los materiales que utilizamos y en seleccionar proveedores que estén comprometidos con la sostenibilidad. Buscamos trabajar con empresas que inviertan en procesos sostenibles, que estén registradas y cuenten con certificaciones, de modo que podamos ofrecer productos cada vez más responsables con el medio ambiente. Usamos materiales y productos de alta calidad que puedan funcionar bien por 15 o 20 años.
Otra manera en la que integramos la sostenibilidad es a través del diseño atemporal.
Además, tenemos un área de mantenimiento para brindar servicio oportuno a las cocinas que ya están en uso, porque cuidar nuestras cosas también es una manera de cuidar los recursos.
Los próximos cambios visibles
En las áreas urbanas de México, los espacios residenciales tienden a reducirse, lo que plantea el reto de diseñar cocinas cada vez más compactas, dinámicas y eficientes. Esto implica maximizar cada centímetro y pensar en soluciones de almacenamiento y organización que optimicen el uso del espacio disponible.
Mi mayor proyecto
Casa Vitelier es el proyecto más emocionante para mí. Después de casi 10 años de trabajar de boca en boca, sin contar con un espacio físico para mostrar lo que hacemos, finalmente tener nuestra propia casa, donde exhibimos tres cocinas distintas, ha sido un sueño hecho realidad. La casa es de los años 30 y cada cocina fue diseñada para integrarse de manera orgánica a este espacio tan especial.
Este proyecto ha sido especialmente emocionante porque se trata de diseñar para mí misma. Diseñar para uno mismo es un reto enorme; implica decidir cómo quiero mostrar todo lo que hemos hecho y cuál es la mejor manera de comunicar nuestra esencia. Ahora que lo veo terminado, solo siento satisfacción. Es un espacio que habla de nuestra historia y nuestro trabajo, y verlo realizado ha sido increíblemente gratificante.








