Case Study
La Cuisine Bourgogne Dorée, la propuesta de Inmaculada Recio para la firma Trae que llena de color Casa Decor
Inmaculada Recio Studio

Localización
Casa Decor 2026, Espacio Trae, Madrid (España)
Material
Silestone | Scalea
Aplicación
Encimera de cocina, isla, salpicadero, mesa de comedor
Fotografía
Craus Fotografía, Lupe Clemente
Arquitectura / Diseño
Inmaculada Recio Studio
Color
Versailles Ivory, Rosso Lepanto
Fecha de finalización
2026
Un año más, Casa Decor llena Madrid de propuestas innovadoras de diseño e interiorismo, y este 2026 se instala en la casa-palacio del Marqués de los Vélez y conde de Niebla, un edificio de finales del siglo XIX en el Barrio de las Letras que, como cada edición, reúne diferentes espacios desarrollados por estudios de interiorismo, arquitectura y diseño. Dentro de este recorrido, la propuesta de la firma de mobiliario de cocina Trae, realizada por Inmaculada Recio Studio, plantea una cocina que se mueve entre lo cotidiano, lo estético, una fuerte carga material y un control muy preciso del color.
La Cuisine Bourgogne Dorée
El proyecto, titulado La Cuisine Bourgogne Dorée, introduce una paleta dominada por el burdeos y los tonos dorados, que se traslada a los elementos de mayor escala, como los frentes de armario y la campana extractora, y se combina con superficies pétreas y madera oscura . La organización del espacio se articula en torno a una isla central que funciona como pieza operativa y de apoyo, acompañada por una mesa integrada en la zona de comedor.
En este punto es donde interviene Cosentino con Silestone Versailles Ivory, utilizado tanto en la encimera de la isla como en la superficie de la mesa. En ambas aplicaciones se trabaja con piezas continuas, con canto visto y encuentros limpios, que permiten leer el veteado en toda su extensión. El despiece se percibe especialmente en la isla, donde la superficie integra el fregadero bajo encimera y la grifería metálica, resolviendo en una única pieza tanto el plano de trabajo como el uso intensivo del agua.
La mesa repite este mismo material, apoyada sobre patas cilíndricas metálicas en acabado dorado. Su posición, alineada con la isla aunque escalonada, establece una continuidad visual entre las dos superficies y refuerza la idea de cocina-comedor como espacio único. El pavimento bajo la mesa, resuelto con pequeñas piezas cerámicas, introduce un cambio de escala.
Encimera y salpicadero en tonos almendra
En paralelo, las encimeras perimetrales de la cocina y el salpicadero en la cocina de los fuegos, se ejecutan en Scalea Rosso Lepanto, un mármol turco en tonos marrón almendra con miles de finas vetas blancas que se entrelazan, creando un patrón natural lleno de movimiento. Este material se coloca en contraste directo con el Silestone Versailles Ivory de la isla, generando una lectura clara entre el área de trabajo central y las zonas técnicas adosadas a pared.
El mobiliario en madera de nogal, con puertas lisas y tiradores discretos de Trae, recorre el perímetro inferior, mientras que los módulos superiores incorporan frentes acristalados enmarcados en metal dorado. Esta combinación permite alternar almacenamiento cerrado con zonas de exposición de vajilla. La campana, con acabado dorado, se sitúa como elemento central sobre la placa, reforzando el eje visual de la cocina.
Líneas puras y materiales nobles
La propia diseñadora define el espacio como “una rica combinación del burdeos con destellos dorados en un equilibrio perfecto entre lujo, sobriedad y calidez. Las líneas son puras, los materiales nobles, y cada objeto tiene un propósito estético y funcional. La luz acaricia las superficies de mármol y madera, formando una combinación perfecta. Es un homenaje a la elegancia atemporal: mármoles y superficies minerales combinan con la calidez del nogal y un suelo en punta Hungría, mientras cortinas de lino y una delicada alfombra porcelánica aportan textura y suavidad. La iluminación, clásica y detallada, baña el espacio transformando cada rincón en un espacio para convivir”.
En este proyecto, la base espacial parte de la colaboración con Trae, que ha desarrollado el soporte material del espacio. Su enfoque, centrado en el control integral del proceso que abarca desde el diseño hasta el acabado, se traduce en un mobiliario de madera ejecutado con precisión técnica y atención al detalle, alineado con una estética de inspiración nórdica y concebido para lograr “más orden, más fluidez, más cocina”.
El conjunto se completa con un banco tapizado que envuelve parcialmente la mesa, sillas con estructura de madera y textiles estampados, y una lámpara suspendida de gran formato sobre la isla, compuesta por piezas de vidrio dispuestas en capas. En paredes, los revestimientos decorativos introducen un patrón geométrico repetido que se combina con molduras y panelados, integrando el espacio dentro del lenguaje arquitectónico del edificio. Además, los materiales son sostenibles y están producidos con conciencia medioambiental. “Con el uso de estos materiales naturales, reducimos el consumo de plásticos y residuos que dañan el ecosistema”, concluye la diseñadora.






























