Los mejores suelos para cocina

Si has decidido dar un cambio de look a tu cocina, un factor clave para que la reforma sea todo un éxito es elegir el tipo de suelo que mejor se adapte a tus gustos y necesidades. A continuación te contamos cuáles son los mejores tipos de suelos para cocinas, así como sus pros y contras que te ayudarán a tomar la decisión correcta.

1. Suelos laminados

Este es uno de los mejores tipos de suelos para cocinas. Los suelos laminados son muy resistentes tanto a las manchas como al desgaste.

Si optas por este tipo de suelo, tendrás la posibilidad de elegir entre una gran variedad de acabados, como la pizarra, la madera e incluso el mármol.

Los suelos laminados no necesitan prácticamente ningún mantenimiento, son resistentes a la humedad y pueden colocarse directamente sobre las superficies originales. Sin embargo, a diferencia de los suelos de madera natural, no pueden lijarse para eliminar los arañazos que pudieran aparecer, y algunos de ellos de menor calidad no son compatibles con la calefacción por suelo radiante eléctrica.

2. Suelos de vinilo

Al igual que los suelos laminados, los suelos de vinilo también imitan varios tipos de superficies, como la madera, la piedra, el cemento y el metal. Son muy resistentes al agua y se pueden colocar sobre el suelo original.

La impresión de una imagen digital sobre la superficie del vinilo permite obtener una textura muy realista. Ahora bien, los suelos de vinilo se rayan con facilidad y una exposición excesiva a la luz solar puede acabar dañando su aspecto original. En cambio, a diferencia de los suelos laminados, si optas por un suelo de vinilo podrás instalar una calefacción por suelo radiante.

3. Suelos porcelánicos

Esta es una de las opciones más higiénicas, duraderas y resistentes al rayado que puedes encontrar y que apenas requiere mantenimiento. Gracias a los avances en la tecnología, las baldosas de porcelana han evolucionado hasta ofrecer una gama muy amplia de acabados y texturas, por lo que dispones de un número casi infinito de opciones.

Si te gustan las piezas de mayor tamaño que aporten una mayor sensación de continuidad y tengan menos juntas, esta es la mejor opción que podrás encontrar para tu suelo. Las baldosas de porcelana se fabrican normalmente mediante un proceso de esmerilado, con los cantos cortados en ángulo recto para dar a tu cocina un aspecto más elegante y moderno.

Puede que no transmitan una gran sensación de calidez pero, si lo prefieres, puedes instalar una calefacción por suelo radiante debajo de un suelo de baldosas de porcelana.

4. Suelos ultracompactos

Las superficies ultracompactas Dekton están hechas con una mezcla sofisticada de materias primas que se utilizan en la fabricación de las superficies de cristal y cuarzo y en las baldosas de porcelana más avanzadas. Esta combinación hace que sean muy resistentes al rayado, a las manchas, a los rayos UV, al fuego, al calor, etc.

Los suelos ultracompactos son también ideales para cocinas y ofrecen la posibilidad de elegir piezas de gran tamaño de hasta 320 cm x 144 cm. Además, podrás elegir entre una amplia gama de acabados y colores que se adapten a tus gustos personales y estilos de decoración preferidos.

Incluso, si lo prefieres, puedes utilizar el mismo tipo de material para la encimera, el aplacado y el revestimiento de las paredes para diseñar esa cocina moderna que tanto soñabas.

5. Microcemento

Es uno de los materiales estrella indiscutibles para los suelos. Los suelos de microcemento son ahora el elemento dominante en las cocinas de aspecto moderno, nórdico o industrial.

Este tipo de suelo puede aplicarse sobre cualquier tipo de soporte sólido: rejuntado, mortero de cemento, mármol, terrazo, yeso, cartón yeso, etc. Tiene un diseño duradero y absorbe bien el calor del día para después liberarlo.

Si eliges esta opción, debes saber que, además de las variedades de gris más utilizadas, también puedes encontrar una amplia gama de colores, así como de acabados mate, satinado y brillante.

El microcemento es fácil de limpiar, por lo que si decides instalarlo sobre un sistema de calefacción por suelo radiante, su rendimiento será siempre óptimo.

6. Linóleo

Si estás buscando una opción ecológica, los suelos de linóleo son tu mejor elección. Están hechos de materiales naturales, son biodegradables y económicos y ofrecen resistencia al agua y a las manchas. Los suelos de linóleo también destacan por sus propiedades antibacterianas, ignífugas y antiestáticas. También son muy fáciles de limpiar y mantener.

El linóleo se compone principalmente de aceite de linaza, polvo de corcho, harina de madera y resina, a lo que se añaden barnices acrílicos y ecológicos. Estos barnices confieren al linóleo una vida útil de entre 15 y 30 años, dependiendo del espesor y la calidad de cada material.

Es perfecto para personas alérgicas, es cálido, puede colocarse sobre una superficie previa y es compatible con la calefacción por suelo radiante.

7. Resina epoxi

Es una opción que está ganando cada vez más adeptos para la instalación en cocinas, ya que puede colocarse directamente sobre el suelo original, es cálida al tacto, resistente al agua, duradera y puede limpiarse fácilmente con agua tibia y jabón. Además, es hipoalergénica y está disponible en toda la gama de colores RAL, así como en diferentes diseños.

Eso sí, deberás tener un mayor cuidado si eliges un suelo de resina epoxi, ya que se raya con bastante facilidad.

8. Suelos de cerámica

Los suelos de baldosas de cerámica están hechos de arcilla y esmaltes y se presentan en una gran cantidad de tamaños, formas, colores y acabados diferentes, incluidos algunos que imitan otro tipo de materiales, como la madera.

Si lo que buscas es dar a tu cocina un aspecto más natural, deberás elegir este tipo de suelos de imitación madera o piedra. Si, por el contrario, prefieres diseños originales, encontrarás modelos con atractivas texturas y relieves en muy diversos formatos. Para crear un ambiente ecléctico o retro, tendrás que apostar por diseños que recuperen patrones tradicionales de antaño, como motivos hidráulicos. Las baldosas de cerámica son más económicas pero menos duraderas que las baldosas de porcelana y deben colocarse sobre una superficie resistente y lisa.