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Entrevistamos al diseñador Alfredo Häberli

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Yo siempre digo que observar es la forma más bonita de pensar.”

Alfredo Häberli nace en Buenos Aires, Argentina, en 1964. Se traslada a Suiza en 1977 y se licencia con honores, en 1991, en Diseño Industrial en la Höhere Schule für Gestaltung de Zurich. Hoy en día es un diseñador internacionalmente reconocido, con base en Zurich, que trabaja para algunas de las compañías líderes de la industria internacional del diseño como son Alias, BD Barcelona, BMW, Camper, FSB, Georg Jensen, Iittala, Kvadrat, Luceplan, Moroso, Schiffini y Vitra. Consigue unir en sus diseños la tradición con la innovación, y la alegría con la energía. Su trabajo está fuertemente influenciado por su niñez temprana en Argentina, por su curiosidad y por sus estudios del día a día. El resultado son proyectos que emanan una fuerte expresividad y emoción. Uno de sus proyectos más recientes “Sense and Sensuality. A kitchen for the near future” contó con Dekton by Cosentino como patrocinador.

En esta conversación Alfredo comparte con Cosentino algunas de sus ideas sobre diseño y sobre el futuro.

Nacido en Argentina y desde finales de los años 70 establecido en Zurich, Suiza. ¿Cómo se combina el carácter latino con el germánico? Al comienzo fue más bien sufrimiento, que combinación. Pero tengo que decir que trabajo mucho con mi infancia, con los años positivos que viví en la Argentina, y un poco la racionalidad que aprendí en Suiza, en mis estudios como diseñador industrial me vienen bien hoy en día. Así que tengo las dos, la poesía, lo intuitivo de la Argentina, y lo racional un poco más democrático también de la Suiza.

¿Esta dicotomía marca el carácter de sus diseños? Creo que se ve. Sí.

Dice que su estudio “nutre su alma”. Imaginamos un lugar lleno de libros, modelos, materiales y objetos curiosos. ¿Es así su estudio? ¿Es en su estudio dónde se inspira? ¿Dónde da rienda suelta a su creatividad? Sí. Yo siempre digo que observar es la forma más bonita de pensar. Empecé a coleccionar objetos de cualquier tipo que encuentro por ahí, que me regalan. Tengo muchísimos libros, a lo mejor 50 metros de libros y conozco casi todas las páginas. Tengo una memoria visual muy fuerte y cuando empiezo un proyecto me vienen a la mente objetos, páginas, fotos, cosas que conozco y empiezo ahí a juntarlas y a hacer algo nuevo de eso. Me gusta estar en mi estudio, más bien es ahí donde nacen las inspiraciones. Pero también en el día a día, en lo cotidiano, por ejemplo, ayer cuando vine a Madrid me fui a pasear, me fui a caminar, no tengo algo en mente, pero veo cosas que en el momento que estoy tratando me ayuda a desarrollar los proyectos.

Tiene una carrera impactante, llena de reconocimientos a nivel internacional. Ha trabajado con multitud marcas de marcas de renombre, como son Camper, BMW, Vitra, y un largo etc. ¿Cuál cree Ud. es la clave de su éxito? Ser constante, creer en la visión y dedicarse a la pasión. Si uno se da cuenta de la pasión que uno tiene, de lo que realmente le gusta hacer, que en mi caso es ser diseñador, hay que creer en eso y seguirlo. Y creo que eso es el éxito, ser honesto consigo mismo. Gracias a Dios puedo vivir de este hobby que tengo, que es ser diseñador. ¿Tienen sus diseños todo eso en común? Sí, uno a uno.

Aunque cada proyecto sea independiente y plantee resolver cuestiones diferentes, ¿impregna su visión del mundo el resultado final en su proceso de diseño? Sí, creo que da igual lo que uno crea, que siempre es un poco el espejo de sí mismo. Creo que se ve lo que uno piensa. Me lo había dicho un emprendedor cuando era muy joven, cuando acababa de abrir mi estudio, dijo ‘los diseñadores se repiten’. ¡Fue como una ofensa! Creo que cada proyecto, lo veo como totalmente nuevo y creo darle otra visión, otra opción, pero al mismo tiempo me doy cuenta de que uno trata temas durante muchos años que los va desarrollando y cada proyecto igual ayuda a llegar a esa visión total.

A principios de 2019, en el marco de la feria del mueble de Colonia, presentó el proyecto Sense & Sensuality, una impactante visión de la cocina del futuro, a través de la cuál plantea cómo y para qué vamos a utilizar nuestras cocinas en el futuro. ¿A efectos prácticos en qué se traduce esa cocina del futuro? Bueno, es una pregunta muy interesante: Pensar en el futuro. En en los últimos años me han ofrecido muchos trabajos que van en esta dirección. Hay una inseguridad bastante grande en este momento en el sector del automóvil, de la arquitectura, del diseño, y en la moda también. ¿Cómo va a ser el futuro? ¿Qué es lo que tenemos que desarrollar? En el caso de la cocina me encargó la Feria de Colonia este trabajo de pensar en el futuro. Yo les dije que es un futuro cercano para no hacerlo súper de vanguardia. Y lo dividí en tres niveles: uno es la arquitectura, el pavimento; otro son los muebles, el interiorismo; y el tercero es la cocina virtual. Y justamente la hice un poco virtual para darme a mí un poquitín más de libertad, porque hice ya muchas cocinas. Y dándole esta virtualidad me dio un poco más de libertad para pensarme una cocina que en el momento técnicamente no se puede traducir uno a uno, pero que da una dirección en la que a lo mejor vamos a ir.

Tecnología punta y una visión de máximo aprovechamiento de los recursos, alimentos, energía y agua. ¿Veremos esta cocina implantada en nuestros hogares en un futuro lejano, o en un futuro que está a la vuelta de la esquina? Hay ideas que se pueden traducir en 5 años y otras que van a ser recién en 10 años. Justamente eso fue un tema interesante trabajando con compañías como Samsung o Cosentino en dónde uno se da cuenta:  ¡ok, exageré un poco! … pero la dirección está bien. Y ahora hay que desarrollarlo con las compañías.

¿Cómo ve el futuro? ¿ve necesario un cambio de paradigma? Lo que yo pienso es que el futuro realmente va a ser encontrar la balanza entre todo lo comunicativo y lo mediático, y la realidad de cocinar. Creo que eso son los dos temas que tratamos. Uno, realmente el cocinar con los alimentos, y el otro testar que es un lugar en dónde uno va a hacer muchísimas cosas en la cocina. Y uno se da cuenta de que la casa se está desarrollando en ese sentido de tener la conectividad, que también entra en el sector del automóvil muy fuerte, y no lo podemos parar a esto. Pero hay que encontrar ahí un poco la balanza entre lo poético nuevamente de tocar las frutas de comer, de cortar, de estar meditando en la cocina y al mismo tiempo de estar informándose y planeando el día y hacer los deberes con los hijos, creo que eso va a ser muy interesante.

En su visión purista del espacio de la cocina, todo lo superfluo desaparece y sólo mantiene lo básico y funcional. ¿En su concepto, menos es más? Si. Creo que tenemos demasiados objetos tecnológicos en la cocina hoy en día, como los tenemos en tantos otros sectores también, me repito en el automóvil o también en las computadoras o en nuestros smartphones. Tenemos demasiadas posibilidades que no usamos y pienso que en la cocina vamos a tener que pensar cuáles son los objetos electrónicos, tecnológicos que realmente nos hacen falta. Y bueno, eso va a ser también una decisión que tendremos que tomas, los objetos mismos van a ser poquitín más inteligentes y nos ayudarán a tener la comida más fresca.. veremos…

Apuesta Usted en su cocina por materiales de calidad, sostenibles y duraderos en el tiempo. ¿Cumple la superficie ultracompacta Dekton® con sus expectativas en su aplicación como encimera? Si totalmente. Y es también una cosa interesante, porque por ejemplo en la moda los desarrollos más interesantes fueron las telas tecnológicas. En la arquitectura es lo mismo. Los materiales tradicionales que tenemos como la madera o la piedra van a existir siempre, porque por ejemplo la madera que siempre vuelve a crecer, pero también tienen sus límites. Y creo que es lo interesante de la industria, el encontrar nuevos materiales que ofrezcan cualidades que los materiales tradicionales no tienen. Y eso es una cosa nueva e interesante y que se puede desarrollar muy muy bien, junto a diseñadores y arquitectos. Creo que todavía hay un campo abierto para descubrir.

¿Qué le gusta más de Dekton?

Lo que más me gusta de Dekton es la función que tiene, que no se raya, que es muy duro. Es una cosa que gusta mucho en la funcionalidad de una cocina o de un baño. Pero lo que a mí como diseñador más me gusta, es el espesor.  Ahora se presentó Dekton con 4 milímetros, que es una cosa mágica. Uno puede lograr darle una estética super fina, super refinada. Me interesa nuevamente buscar los límites de ese material de ese grosor, mostrarlo al extremo, eso me encantaría.

En Cosentino, nuestro propósito corporativo es inspirar a las personas a través de espacios innovadores. ¿Podemos decir que esta cocina futurista será un espacio que inspirará a las personas? Espero que sí. Espero que la cocina que presenté dé temas para pensar, que dé temas para inspirar. Pero claro haciendo el tercer nivel virtual, también uno ve los límites que todavía tenemos con esa tecnología. Ahí también aprendí mucho. En unos cinco años vamos a reírnos de lo que presenté, de cómo lo presenté, de la forma en que se mostró, en ese sentido estamos desarrollando a una velocidad súper rápida y bueno, creo que los cabellos grises vienen también de eso, de pensar tanto.

Como compañía española que somos, no podemos dejar de hacerle esta pregunta. ¿Le gusta España? ¿Qué es lo que más le gusta? Me gusta el clima muchísimo. Y me gustan las personas, soy muy adicto a los seres humanos y el español es muy abierto, y sí me gusta el calor de los españoles.

Entrevista de Cosentino con Alfredo Häberli

 


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